Estando yo una mañana
triste y lloroso mirando al mar
me encontré con una mulata
que me mostraba su delantal.
Quiéreme niña, quiéreme niña,
quiéreme siempre,
quiéreme tanto, quiéreme tanto,
como te quiero
y a cambio de eso, yo te daré...
La caña dulce, la dulce caña,
la caña dulce y el buen café. (bis)
Sus ojos eran azules
como las olas del mar de amor
y su cinturita curvada
como la caña del pescador .
Quiéreme niña, quiéreme niña,
quiéreme siempre,
quiéreme tanto, quiéreme tanto,
como te quiero,
ay mulatita, ven a la mar ...
Que a mí me gusta, que a mí me
encanta,
que a mí me gusta tu delantal.